“Desde que era chiquitito que vengo escuchando que hay que sacrificarse en aras del futuro. El lema nacional siempre ha sido: ‘Jódanse hoy para disfrutar mañana’. Y uno pone el hombro, pero el futuro por definición se pianta y uno jamás lo puede alcanzar”, decía a fines de los ‘80 el humorista argentino conocido como Tato Bores. Él mismo se autodefinica como un “artista cómico”.
Hoy sus monologos siguen teniendo vigencia por la realidad que atreviesa periódicamente el país.
Su nombre real era Mauricio Borensztein. Nacido el 27 de abril de 1927 en Buenos Aires, miembro de una familia judía de bajos recursos. Siendo adolescente comenzó a trabajar en la orquesta de Luis Rolero y René Cóspito.
Uno de los músicos, llamado Santos Lipesker, había anunciado su casamiento y sus compañeros le hicieron la clásica despedida de soltero. En medio de la celebración, el joven se subió al escenario del local en donde estaban para contar chistes. Entre los presentes se encontraba Pepe Iglesias, El Zorro, quien lo convocó para que se sumara a su programa de Radio Splendid.
Julio Porter decidió decidió rebautizarlo, pasó a ser Tato Bores.
En 1957 debutó con el ciclo Caras y morisquetas que contaba con libretos de Landrú, donde por primera vez se mostró con el frac, la peluca despeinada y el habano. Se despidió en 1993, con Good Show, por Telefe./ Infobae
