Durante el mes de junio, las ventas minoristas del segmento pyme evidenciaron una suba interanual del 0,9% a valores constantes. Por el contrario, la medición intermensual arrojó una baja del 1,3%. Con estos resultados se consolidó una retracción acumulada del 2,5% durante el primer semestre del año.
Este incremento en la medición interanual se explicó por la inyección de liquidez derivada del cobro del Sueldo Anual Complementario (SAC) y por el movimiento comercial que generó el Mundial de fútbol. Ambos factores lograron dinamizar el consumo y traccionar la demanda en rubros específicos, sosteniendo de esta manera el indicador general.
En cuanto al diagnóstico general de los comercios, el 50,1% de los encuestados señaló que su situación económica se mantuvo estable en términos interanuales, lo que representó un incremento de 1,9 puntos porcentuales frente al relevamiento de mayo. Este movimiento encontró su correlato directo en la contracción de las evaluaciones negativas, dado que la proporción de locales con un escenario operativo desfavorable se redujo del 45,1% al 43,1% durante el último mes.
En el terreno de las expectativas a un año, el 52,3% de la muestra previó un escenario de continuidad sin mayores variaciones. Simultáneamente, el 37,7% proyectó una mejora en su nivel de actividad (una leve merma de 1,1 p.p. frente a la medición previa) y el 10% restante estimó un empeoramiento. Por último, respecto a la toma de decisiones, el 59,3% consideró que el contexto actual es adverso para la inversión y la inyección de capital, mientras que un 12,2% lo evaluó como propicio y un 28,5% prefirió mantener una postura indefinida; un esquema de respuestas que consolidó, prácticamente, la misma tendencia observada el mes pasado.
