La combinación entre pérdida del poder adquisitivo, cambio en los hábitos de consumo, menor llegada de turistas y una estructura de costos; obliga a los empresarios a multiplicar promociones para sostener la actividad. El sector estima que el consumo cayó entre un 30% y un 40% en comparación con dos años atrás.
Carlos Alberto Yanelli, presidente de la Cámara de Restaurantes, dijo que está quedando mucha gente en el camino. Vamos a subsistir los que podamos aguantar, pero hay que ver hasta cuándo se puede aguantar.
La situación no se refleja únicamente en la cantidad de clientes. También cambió la forma de consumir. Quienes continúan con el hábito de salir a comer cuidan mucho más el gasto, reducen el ticket promedio y dejan de lado los productos de mayor valor.
