La pérdida de poder adquisitivo se reflejarse en la vida cotidiana de los trabajadores. Un informe elaborado por el Observatorio Social de la Deuda de la Universidad Católica Argentina (UCA) advierte que el 60% de asalariados dejan de comer durante su jornada laboral por falta de ingresos.
El panorama es preocupante; el 46,7% de los trabajadores afirma que “ocasionalmente” se saltea alguna comida por razones económicas, el 14,4% reconoce hacerlo de manera habitual. Entre los jóvenes de 18 y 29 años, el 70,7% omite comidas con regularidad.
El deterioro impacta en la calidad de la dieta. El informe sostiene que el 78,5% de los trabajadores argentinos opta por alimentos de menor calidad nutricional.
