El distribución del ingreso se amplia cada vez más y aumenta la desigualdad estructural, la distancia entre el 10% más rico y el 10% más pobre de la población se mantuvo en 13 veces, según el INDEC.
El coeficiente de Gini se ubicó en 0,427. Pese a la baja de la pobreza, algunos indicadores no logran revertir una matriz distributiva que continúa concentrando ingresos en los sectores más altos.
Los datos confirman un escenario de estancamiento. El 10% más rico concentra el 32,3% del total de los ingresos, mientras que el 10% más pobre apenas accede al 1,8%.
