El gobernador Osvaldo Jaldo participó del Solemne Tedeum por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia, que se celebró en la Catedral Nuestra Señora de la Encarnación de San Miguel de Tucumán. La ceremonia religiosa contó con la presencia de la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, y fue presidida por el Arzobispo de Tucumán, Monseñor Carlos Sánchez.
Durante la homilía, Sánchez recordó el legado de los congresales de 1816 y sostuvo que el desafío actual será construir una Nación inspirada en los mismos valores que dieron origen a la Independencia. En ese sentido, llamó a fortalecer la verdad, la justicia y el compromiso con los sectores más vulnerables.
Al comenzar su mensaje, el Arzobispo destacó el significado histórico de la fecha y expresó: “Hace 210 años los Congresales de las Provincias Unidas del Río de la Plata, reunidos aquí en Tucumán, después de varios meses de deliberaciones y discusiones sobre el grande, augusto y sagrado objeto de la Independencia de los pueblos que lo forman, declararon la Independencia; tantas veces reclamada por San Martín, suplicada por Belgrano hasta las lágrimas y tan querida por todo el Pueblo”.
En otro tramo de su reflexión, Sánchez afirmó que la identidad nacional deberá sostenerse sobre valores permanentes y pidió renovar el compromiso colectivo. “Le suplicamos a Jesucristo, Señor de la Historia, que nos dé su gracia y bendición para que seamos una Nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común; para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando”.
El Arzobispo también vinculó el mensaje del Evangelio con los desafíos sociales del presente y señaló que la respuesta a las dificultades exigirá cercanía, solidaridad y responsabilidad compartida. En ese marco, recordó el llamado de la Iglesia a consolidar una democracia con inclusión.
Al referirse a la construcción de consensos, manifestó: “Luchemos juntos, aunemos los esfuerzos, no nos enfrentemos entre hermanos. Maduremos en nuestros ámbitos la cultura del encuentro, propiciemos el diálogo, la paz y el bien de todos. Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos”.
Asimismo, incorporó las enseñanzas recientes del papa León XIV sobre el impacto de la inteligencia artificial y planteó que el progreso deberá colocar siempre a la persona en el centro de las decisiones. Consideró que cada sector de la sociedad tendrá la responsabilidad de aportar al desarrollo con justicia, solidaridad y respeto por la dignidad humana.
