Los empresarios mantienen una relación incómoda con el Gobierno, consecuencia de la postura del oficialismo respecto de la suba de los precios.
Todo comenzó con el respaldo del ministro Luis Caputo a las principales cadenas de supermercados, que rechazaron nuevas listas de precios apenas se hizo el anuncio de la salida parcial del cepo cambiario. Muchos fabricantes consideran que fue una estrategia acordada con ese sector.
La cuestión fue álgida cuando la casa matriz de Unilever, solicitó novedades desde Buenos Aires. “El desconcierto es total: ¿No era que ganó un gobierno liberal?“, comentó una fuente local a propósito de la tensión por los precios.
La tensión se produce prácticamente en simultáneo con el anuncio de la compañía de una inversión de u$s1.500 millones en México.
