Un nuevo acuerdo sellado entre las autoridades parlamentarias y los gremios legislativos ajustó automaticamente las dietas de los miembros de la Cámara Alta a superar los $ 13,1 millones brutos a partir de enero de 2027. Este salto se justifica directamente por el pacto que el Gobierno cerró con los empleados estatales.
La fórmula traslada al bolsillo de los senadores los mismos incrementos acordados para los trabajadores del sector público, aunque sin contemplar los bonos extra. Un esquema escalonado que suma 1,9% en septiembre, 1,8% en octubre, 1,6% en noviembre y 1,5% en diciembre, acumulando un alza cercana al 7% para el último cuatrimestre del año.
Cada legislador percibe 2.500 módulos de base, a los que se le suman 1.000 más por gastos de representación y otros 500 por desarraigo, coronados por la reciente incorporación de una decimotercera dieta para equiparar el aguinaldo.
La maniobra reaviva el fantasma del escándalo de 2024, cuando los legisladores votaron a mano alzada atar sus propios ingresos a la paritaria de los empleados del Congreso. Si bien el revuelo de aquel momento los obligó a retroceder, a frenar una suba conjunta promovida por Victoria Villarruel y Martín Menem, y a votar por unanimidad el congelamiento de sus dietas hasta finales de 2025.
Desde la bancada referenciada en Patricia Bullrich anunciaron que mantendrán la postura de donar la diferencia del aumento a entidades benéficas o instituciones públicas provinciales, una iniciativa en sintonía con la propuesta de la propia Villarruel, quien tiempo atrás había sugerido derivar esos fondos a centros de salud como el Hospital Gutiérrez./Losprimeros
